La difícil tarea de vender momentos

Ayer un amigo  mientras comía papas fritas analizaba fríamente el packaging del producto y le llamó poderosamente la atención una palabra de la descripción del envase: “Divertidas”. A lo que comentó sonriendo “Las papas no son divertidas”.

Inmediatamente empecé a pensar en diferentes marcas, empresas o personas que intentan vender momentos, sueños, experiencias y no “productos”. No se trata de satisfacer la necesidad de los clientes, es llevarlos a vivir una experiencia, un deseo, hacerles de su sueño, una realidad. Muchas veces tiene que ver con el manifiesto de la marca y su promesa hacia el cliente y consumidor. No es fácil, NADA fácil materializar “momentos” y que tu marca sea coherente con lo que dice, hace y vende.

En esta sociedad de consumo, donde las necesidades se transforman en deseo, y ante una oferta tan variada de marcas, productos, servicios las empresas intentan diferenciarse cada vez más y segmentar a los clientes. Vender momentos y experiencias dejó de ser algo exclusivo para las marcas de lujo y pasó a ser algo cotidiano y necesario hasta para un jabón de baño.

Lo dijo Steve Jobs creador de una marca ícono del diseño, vanguardista y generadora de deseo como Apple “Hay que vender sueños, no productos”.

El otro ejemplo más claro es Coca-Cola, en mi opinión la mejor marca que plasma este concepto y asocia la palabra felicidad con su producto. Les dejo dos acciones de Coca Cola, para que vean cómo la marca centra su mensaje en las emociones de las personas, apuesta a “vender momentos, vender sueños” creando valor y entendiendo que las experiencias generan conexiones más duraderas y de largo plazo.


 

@TomassoFM

Anuncios